Teatro
Fotos e imágenes de espctáculos de Mariana Percovich. Directora teatral. Dramaturga.Docente. Montevideo. Uruguay.
viernes, 6 de marzo de 2026
viernes, 25 de julio de 2025
ENTREVISTA A MARIANA PERCOVICH, SOBRE FIESTA PATRIA La patria que duele Ana Laura Barrios
BRECHA
La patria que duele Ana Laura Barrios
25 julio, 2025
En las vísperas del bicentenario de la independencia y tras diez años sin dirigir, Mariana Percovich estrenó el 4 de julio la pieza Fiesta patria. Y, como es ya habitual en su trabajo escénico, lo hizo en un espacio no convencional como es la Sala de los Constituyentes del Museo Cabildo. El proyecto se gestó para este sitio específico, tras un año de investigación sobre documentos y registros en torno a la identidad nacional y buscando en colectivo las heridas que surcan esa pertenencia.
—En la difusión de Fiesta patria se menciona que hace diez años que no dirigís una obra. ¿Cuál fue la última experiencia teatral previa a este estreno?
—La última obra que dirigí fue Mucho de Ofelia. En aquella época formó parte de un proyecto de monólogos junto con Algo de Ricardo [versión de Ricardo III de Gabriel Calderón] y La ira de Narciso de Sergio Blanco. Las obras se presentaron en el SODRE y Mucho de Ofeliafue protagonizada por Gabriela Pérez. Después de eso, me nombraron directora de Cultura y decidí dejar de hacer teatro porque no era compatible con el cargo. Más adelante, me enfermé de cáncer y tuve que retirarme por un tiempo.
—Sin embargo, volviste a trabajar en escena durante esos años.
—Sí, en 2020, cuando aún estaba enferma, dirigí la ópera María de Buenos Aires. Fueron solo tres funciones en plena pandemia, no lo considero un proyecto como directora activa. Luego, en 2023, tras la colocación de un neuroestimulador medular que cambió radicalmente mi calidad de vida, pude hacer Los derechos de la salud, una performance con la Facultad de Artes y el Hospital de Clínicas. Estas fueron dos incursiones que tuve en esa década y fueron intentos de hacer algo escénico como forma de no perder la cabeza de directora: me costó mucho llevarlo adelante y tenía a un equipo que siempre me apoyaba. El dolor crónico me había inhabilitado por completo, pero este dispositivo reemplazó la medicación y me permitió volver a pensar en escena.
—¿Cómo nace, entonces, Fiesta patria?
—El germen nace en paralelo al libro Amar a tu monstruo. Este proyecto me hizo volver a estudiar mucho temas de historia de Uruguay: releí a Barrán, a Achugar, a Caetano y a Florencio Sánchez. Volví sobre los temas de historia cultural que me fascinan. Mientras íbamos terminando el libro y estaba en la etapa de corrección, sentí que ese trabajo intelectual tenía que tener una contraparte escénica, otra pata que fuera un espectáculo. Lo que quería era hablar de esa patria construida y que representara, también, mi momento vital. Los años en la gestión de las políticas públicas me hicieron ver a mi país de otra manera: salir del mundo del teatro y aproximarme a la sociedad con una perspectiva más amplia me reafirmó que hay demasiada gente que no accede al teatro, un universo tan potente en lo simbólico y tan pequeño en relación con la población que lo vive o se acerca a él. Amo Uruguay, nunca me planteé irme de mi país y me pregunté: ¿cómo puedo celebrarlo sin dejar de reconocer sus problemas? Así nació Fiesta patria.
—En el proceso de volver, también diste seminarios de actuación y viajaste. ¿Cómo influyó eso en la gestación del proyecto?
—En el proceso de investigación de Amar a tu monstruo manejé mucho material sobre la actuación, viajé a dar seminarios y pensé en conformar un elenco con el que pudiera investigar la actuación creadora. Empezamos a ensayar en julio de 2024 y el libro se presentó en marzo de 2025, cuando ya estaba gestándose Fiesta patria. Participé en la Feria Internacional del Libro Universitario de la UNAM [Universidad Nacional Autónoma de México] como parte de la delegación de la Universidad de la República [Udelar], presenté avances de mi investigación y luego me quedé a dar un seminario de actuación en el marco del Festival Internacional de Teatro Universitario. También estuve en la Universidad de Santa Catarina, en Brasil. Estos viajes previos –que fueron paralelos a los ensayos– me permitieron reencontrarme con el trabajo actoral, volver a vincularme con la escena y sentir que todavía estaba funcional para volver a dirigir.
—El elenco de Fiesta patria es muy diverso. ¿Cómo fue el proceso de selección de los actores?
—Busqué actrices y actores que tuvieran un discurso propio, con quienes tuviera afinidad humana y artística. Germán Weinberg y Ximena Echevarría vienen del proyecto Implosivo. Ximena había trabajado conmigo como asistente de la ópera cuando necesité apoyo. Con Susana Souto había compartido experiencias en distintos momentos y me interesa mucho su trabajo en el Teatro para el Fin del Mundo. Había visto también su unipersonal Armen y he seguido su trabajo como gestora en los barrios: me interesa especialmente su mirada crítica. Con Carolina Eizmendi trabajé en proyectos anteriores y es una actriz que admiro profundamente, me fascina desde su presencia hasta su imaginación actoral y cómo maneja los registros. Jonathan Parada es egresado del Instituto de Actuación de Montevideo y se sumó luego de asistir a un laboratorio de actuación. En 2023, en la Udelar se abrió un curso de educación permanente del Grupo de Estudios Afrolatinoamericanos, al que asistí. Ellos son un equipo de académicos afrouruguayos de distintas facultades y trabajan sobre el racismo. A su vez, fui compañera de Lourdes Martínez en la maestría de Flacso [Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales] de género y políticas públicas y ella trabajaba sobre los temas afro. Tuvimos muchos intercambios que me generaron interés. Quería incluir a artistas afrodescendientes en este proyecto y Lourdes me recomendó el trabajo del colectivo Hermosa Intervención, que está conformado por artistas performáticas afro de distintas disciplinas. Allí conocí a Valeria Vega y Nandhi Abad. Luego busqué una masculinidad afro y Souto me recomendó a Juan Carlos Pereira, que ya había trabajado con Marcel Sawchik. Mi pata académica siempre está vinculada al teatro, esos dos aspectos siempre se han retroalimentado, hacen a la directora que soy y me dan una base metodológica potente para pensar y armar un espectáculo.
* * *
—La investigación documental es un eje fundamental del proceso de esta obra. ¿Cómo trabajaron eso con el elenco?
—Creamos un archivo compartido con documentos sobre los charrúas y otros de Facultad de Humanidades sobre lo indígena y la conformación de la idea de país en la literatura uruguaya, textos sobre el «parnaso oriental»: las conferencias de Florencio Sánchez, por ejemplo, y estudios sobre racismo y tráfico esclavista, más textos de historia cultural, archivos del Cabildo [su acervo de imágenes y videos], materiales sobre el blackface y la invisibilidad de lo afro en Uruguay en general, entre otros. Allí se fue sumando el resto del equipo artístico: Alondra Pereira, la vestuarista, que también forma parte de Hermosa Intervención; Inés Iglesias, la iluminadora, y más tarde Miguel Nieto, el productor musical. El proceso fue crear escena desde esos insumos: se discutía, se improvisaba, y el libreto fue mutando hasta tener unas 17 o 18 versiones. La dramaturgia se terminaba de decidir en cada ensayo, estudiamos mucho cada temática, fue una búsqueda larga y honda. Trabajamos desde el pensamiento y desde la acción: cada escena surge de una problemática real, investigada en profundidad.
—¿Fue difícil decidir qué temas dejar afuera? Por ejemplo, se refieren algunas situaciones históricas protagonizadas por los charrúas…
—Sí, muchísimo quedó afuera. Hubo una cantidad de documentos, imágenes e investigaciones que no llegaron a escena. Una de las cosas que más nos impactaron durante la investigación tuvo que ver con la repatriación de restos indígenas, caso, por ejemplo, de Vaimaca Perú. Fue en el contexto de esos movimientos de repatriación de restos indígenas en la región que desnudaron aquella cuestión terrible: los museos europeos conservaban osamentas y objetos sagrados de los pueblos originarios. Y hubo una serie de activistas jóvenes que comenzaron a hacer movimientos con distintas universidades para volver a traer los restos. En la obra denunciamos que los charrúas fueron vendidos por el Estado uruguayo, que autorizó su venta a un ciudadano francés para ser exhibidos como parte de un zoológico humano. El caso uruguayo es muy triste, porque hay una cuestión, además, como de desvanecimiento en el aire de todo aquello. La crónica del parto de la hija de Guyunusa a nosotros nos golpeó, fue doloroso. Eso es el Uruguay también. Son pedazos de una historia a la que no vamos nunca, de la que se habla poco. Hay textos y trabajos anteriores sobre los últimos charrúas, pero nos interesó centrarnos en este tema específico. La película El país sin indios, de Nicolás Soto y Leonardo Rodríguez, fue una fuente que consultamos mucho, y el Archivo de la Memoria Charrúa, un sitio web donde las personas suben fotos de antepasados indígenas, fue fuente de nuestra investigación. Investigué también en la Biblioteca Nacional los avisos de venta de esclavos de Uruguay, incluso después de la ley de la abolición de la esclavitud. Leí la crónica del juicio de las esclavas del Rincón. Y, cuando accedes a documentos como estos, es realmente difícil quedar indiferente. Son heridas profundas de nuestra historia que no siempre están presentes en la narrativa oficial. Queríamos que el espectáculo fuera breve pero contundente.
—También hay una secuencia muy potente por parte de los artistas afro. ¿Cómo se construyó esa secuencia?
—Esa parte fue creada a partir del trabajo conjunto con los tres artistas afro del elenco, solos en la escena. Es un momento de ellos: consideramos que debían tomar la palabra, el cuerpo y la voz. Lo más importante fue su propuesta –desde la sonoridad del tambor hasta la emisión de la voz, desde la ancestralidad hasta la referencia del poema «Me gritaron negra», de la compositora y poeta peruana Victoria Santa Cruz, recitado por Nandhi. Fue un proceso de puesta en común, de escucharlos y dejarlos tomar la palabra y la escena.
—En escena se trabaja con símbolos patrios, caso de la bandera o el himno, y algunas de esas historias parecen muy íntimas, muy personales. ¿Cómo fue que se decidieron?
—Partimos de la pregunta de cuáles son las heridas de la patria que lleva cada uno. Lo de la bandera surgió a partir de una experiencia personal, biográfica, de Susana Souto, quien compartió en un ensayo un documento con un discurso de su abuelo, el profesor y anarquista Salvador Fernández Correa, que era director de un liceo de Florida, y contrario a la jura de la bandera. Fernández escribió un discurso que a la postre lo transformó en un perseguido político. Ella armó una performance sobre eso, sobre esa historia de su abuelo. Fiesta patria se convierte de esa forma en un palimpsesto, porque se trata de secuencias que se superponen y se cruzan con la memoria del público. Me serví bastante de Pina Bausch y de Brecht para su construcción. Cuando Susana tira los volantes con el discurso de su abuelo, la escena me lleva al Galileo Galilei dirigido por Héctor Manuel Vidal, algo que conecta a su vez con mi propia memoria escénica. Trabajamos con el género del melodrama y, por otro lado, con la distancia. Sabía también que el himno tenía que estar, y entonces me asesoré sobre la ley de los símbolos patrios. Y el himno decidí incluirlo en lenguaje de señas como un gesto, el de lo no dicho, lo que no queremos escuchar. No fue un acto de inclusión o de corrección, sino una declaración política y poética del espectáculo.
—Trabajar con la identidad tiene algo de deconstrucción, como se observa en parte de la escenografía inspirada en la bandera nacional.
—Sí. Alondra Pereira hizo un te-
lón-bandera deconstruido, algo que también está presente en el vestuario y en toda la obra. La sangre en la ropa está inspirada en la gráfica que creó Florencia Mirza.
* * *
—¿Por qué elegiste el Cabildo como espacio escénico y cómo accedieron a esta sala, donde se firmó la Constitución?
—En mi búsqueda quería que se tratara de un espectáculo vinculado a lo ganadero, a lo rural y a la historia. Esos eran mis ejes. Trabajamos también sobre la vaca, porque es un símbolo potente uruguayo hacia adentro y afuera del país, y que también esconde una historia asociada a la sangre y el dolor. Eso genera cierta incomodidad. La elección del Cabildo se debe al poder de sus resonancias históricas; fue ahí, ni más ni menos, que se juró la Constitución. Además, por la curaduría del Museo del Cabildo: conozco bien el trabajo de Rosana Carrete, su directora, que viene trabajando temas como el racismo y la memoria indígena desde siempre. La Intendencia de Montevideo aceptó la realización en ese espacio, algo que no es tan fácil de conseguir desde el punto de vista técnico. El personal del museo acompañó el proceso, y el compromiso fue colectivo.
—El espectáculo también se presenta al mediodía. ¿Se acerca más público a esa hora?
—Queríamos llegar a un público distinto. Y funcionó. Es un público más abierto, menos teatrero, también. Es otra conformación, vino público afro y migrante, por ejemplo. Las funciones de los sábados se agotan rápido. También queríamos aprovechar la vitalidad diurna de la plaza Matriz, que forma parte del espectáculo: se escuchan las campanas, el murmullo de la ciudad. Eso aporta una capa más al montaje.
—La obra cuenta con algunos textos de Florencio Sánchez. ¿Qué textos usaron y por qué?
—Trabajamos con una edición preparada por Georgina Torello que recopila textos de Florencio. En el prólogo a El caudillaje criminal en Sudamérica y otros textos, Torello hace un análisis muy lúcido de Florencio, y su selección me concentró en el joven anarquista que fue Sánchez –un uruguayo que se fue a Europa, que relató la campaña como periodista, que tuvo cosas que decir sobre el folclore, y a su vez que fue tan crítico del caudillismo–. Y es que hay muchos Florencios Sánchez. También una generación de uruguayos cultos que tienen una mirada bastante despectiva sobre lo local y están siempre mirando a Europa como modelo hegemónico del mundo. Es un autor que me encanta Florencio, pero se lo sigue tratando como el «Ibsen criollo» en vez de presentarlo como lo que es, un gran autor rioplatense. Jonathan Parada encarna esa tensión –ese entrar y salir de Florencio que hay en la obra–, es decir, no se trata de una representación convencional del Florencio personaje, sino que pone en su boca los textos y se discuten luego con el resto del elenco. Una provocación que tomamos del propio Sánchez.
—También hay una mirada de género en la obra. ¿Cómo la pensaste?
—Siempre está, es parte de mi mirada en general. Desde mi primer espectáculo, las violencias de género han estado siempre presentes en escena. Hay algo que impacta y que emociona mucho a las mujeres que ven la puesta. En Fiesta patria, está esa escena –si se quiere más visual– en la que los hombres avanzan sobre los cuerpos de las mujeres. Eizmendi dice ahí un texto desde un registro de temblor y despliega su potencia como la líder femenina que es acosada por los varones con su vestido de la Patria. No hay violencia explícita, no quería representarla de esa forma, pero hay sí mucha incomodidad. Es una forma menos verbal, y seguramente más sutil, de instalar el tema del género.
martes, 1 de julio de 2025
Estreno Fiesta Patria en La Diaria
Foto Nairí Aharonián
Mariana Percovich regresa a la dirección con Fiesta patria
Esta investigación escénica sobre heridas históricas se estrena este viernes en el Cabildo de Montevideo.
Estuvo en todos los frentes del sistema teatral: en la docencia y la gestión institucional, pasó de la prensa a la dramaturgia, montó espectáculos en espacios alternativos y también en el Solís y en Carnaval. Pero la dirección teatral es el rol que más llena a Mariana Percovich, “por lejos, por goleada”. Es lo que la define.
“Por supuesto que soy dramaturga, que soy docente de formación, pero la dirección teatral es lo que me mueve el piso. Además siento que hoy puedo decir, sin creerme nada, que lo puedo hacer bien. Y no es fácil llegar a decirlo. Incluso vos querés un espectáculo para un escenario a la italiana, una versión de no sé qué, y la puedo hacer. Que me convenza, me conmueva, es otra cosa. ¿Querés que haga un espectáculo para el Teatro de Verano? Lo puedo hacer. Porque también uno aprende ciertas reglas; después está lo que te conmueve”.
Fiesta patria, el mosaico poético que estrena el viernes, diez años después de su última incursión teatral, está en esa categoría. “Me conmueve profundamente, no sólo porque es mi regreso, sino porque creo que logramos esa unión difícil entre lo humano y lo artístico. Y porque hay una realidad muy diversa en el elenco, que la está gestionando maravillosamente bien”.
Se trata de una obra no lineal, desarrollada y pensada para un espacio específico, el Museo Cabildo de Montevideo, para únicamente 60 espectadores por función. Es un desmenuzamiento del ser nacional, de las heridas que cada uno carga sobre la patria.
Locas locaciones
Pongamos que no hubiera límites de producción ni permisos que limiten. Percovich dice que entonces haría una obra en cada rincón de la ciudad: “Me encantaría un espectáculo ocupando un hospital entero, en el Vilardebó, en el Italiano. Me encantaría agarrar el Palacio Legislativo, si tuviera los recursos”. Una vez batalló para conseguir el Pereira Rossell; otra vez estuvo a punto de dirigir en el cementerio de San Pablo (Brasil). A veces las locaciones se resisten. “El problema es que estos espectáculos son carísimos, porque cuando vos te mandás a hacer un trabajo fuera de un teatro, tenés que poner hasta el primer cable, el tornillo y la linga. No es lo mismo que cuando estás adentro de un teatro calentito, prendés, apagás y te vas. Acá es arduo, tenés que estar muy convencido”.
Abordar la idiosincrasia y sus traumas siempre estuvo en su horizonte y le reconforta ver que hay creadores jóvenes, incluso folcloristas, por el mismo camino. “Creo que al fin Uruguay dejó esa matriz que Gerardo Caetano y Hugo Achugar siempre mencionan, esa cosa blanca. Por lo menos ahora estamos mirando nuestras raíces, nuestro pasado, porque para mí no es un gesto conservador. Desde que arranqué, en mi primer espectáculo, Te casarás en América, con Miguel Römer y Andrea Fantoni, trabajamos sobre la inmigración europea en Uruguay. Después hice Cenizas en mi corazón, sobre el mundo del tango, Gardel y Le Pera; hice Medea del Olimar, que era la historia de una mujer del campo. O sea, para mí siempre estuvo muy presente. Con Las descentradas hice una revisión de nuestra literatura, que siempre me preocupó. Esto es algo que quería hacer en mi regreso, decir ‘estamos en un bicentenario, hay gente más joven que está empezando a meterse con el tema de otra manera’, y aportar desde Fiesta patria”.
“Mi generación tiene muchas heridas con la patria y cuando empiezo a trabajar con los actores me doy cuenta de que la tienen también. Siempre me sentí muy latinoamericana, incluso cuando estudié en Londres era mi centro. De hecho, cuando en el Royal Court me pidieron que presentara mi país, llevé una foto de Federico Rubio, de una serie que hizo de vacas en el Polonio, en mitad de la duna. Y llevé un texto que ahora uso en Fiesta patria, con la autorización de la familia Zitarrosa, de Guitarra negra”, agrega.
Con Alondra Pereira, la diseñadora de vestuario, buscaron cómo llegar a una síntesis en un espectáculo que se presenta en la Sala de los Constituyentes: “Eso ya determina, estás dentro de una línea curatorial de un museo y tenés que dialogar con eso. Entonces, hay citas a los cuadros de Blanes en el vestuario y al archivo digital del Cabildo. No queríamos ser un cuadro viviente. No queríamos ser una pieza de museo, pero sí que el gesto de la historia estuviera sobre esa segunda piel de los actores. Hay citas a la ropa gauchesca, al poncho, pero no están tal cual. Y la paleta de colores está trabajada a partir de la bandera”.
Cita, prueba, diálogo
“Los ‘sitios específicos’ –antes se les decía ‘espacio no convencional’– me gustan porque te obligan a que todos los lenguajes sean revisados tres veces: la sonoridad, la música. No podés poner cualquier cosa en el Cabildo, como si estuviéramos en el Palacio Taranco o en el Salón de los Pasos Perdidos; cambiaría completamente la estética, la dimensión. Acá estás al lado de los actores, quiere decir que tu ojo va a ver hasta el último botón”, dice Percovich.
La idea fue que el espacio elegido estuviera asociado al origen como país, ya que el enclave es parte de la dramaturgia. “No se pueden divorciar”, explica Percovich. “Yo no podría hacer este espectáculo frontal, sería otro, no funcionaría. Tendría que ser Ismael, como hizo El Almacén Teatro, una cosa enorme”.
Percovich armó un casting con tres actores afro junto a otros “rubios hegemónicos, pensando en los fenotipos uruguayos, en cómo se ven y en cómo piensan”. A los elegidos –Nandhi Abad, Carolina Eizmendi, Ximena Echevarría, Jonathan Parada, Juan Carlos Pereyra, Susana Souto Fernández, Valeria Vega Santos y Germán Weinberg– les propuso improvisar con base en un cúmulo de fuentes documentales, desde la crónica de los últimos charrúas hasta el Reglamento de Tierras y material sobre los mataderos y la venta de esclavos. “El primer día que nos juntamos me dijeron: ‘Esto no es teatro’”, cuenta. El libreto tuvo casi 17 versiones, reescritas a partir de preguntas e investigaciones, como recrear el monumento El entrevero e insistir con la pregunta “¿cuál es tu vínculo con la patria?”.
El resultado, adelanta Percovich, es poliédrico. “Hay esa obsesión que tengo por los géneros y los estilos viejos, que me parecen muy nobles, el melodrama; no eludimos esos cuadros filodramáticos o estampas potentes que los propios actores crearon con danza, con música, con canto. El espectáculo no resuelve nada, no quiere bajar línea bajo ningún concepto: te dice ‘acá tenemos un lío bárbaro con el que hay que vivir y tramitar’. Mostramos el racismo. Lo muestra la gente afro; les damos la voz a ellos”, sostiene.
Percovich viene de escribir Amar a tu monstruo, un ensayo sobre las vertientes de la docencia teatral en Uruguay, que influyó en su forma de dirigir. “El libro me ayudó a volver, trabajé con Florencio Sánchez y lo puse de personaje en Fiesta patria, porque me encontré de nuevo con las conferencias de ese joven anarco, tan crítico con el Uruguay caudillista. Y lo que me cambió es la manera de relacionarme con el elenco, no pedirles que hagan cosas que ellos no quieren hacer. O sea, no marcar, sino ver cómo lo querés hacer. Lo humano se priorizó. Hay algo que a mí me cambió la enfermedad: si no hay contención y solidaridad, no me interesa hacer teatro. Se ve todo: si el elenco se lleva bien, si no, aunque eso no importe para la historia. Algo de lo humano trasciende. Antes los teatreros decían: ‘La gente no entiende nada’. Para mí la gente entiende todo y más”.
Hitos
Percovich, que estuvo al frente de la Dirección de Cultura de la Intendencia de Montevideo y de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático, observa en perspectiva las puestas en escena que hizo hasta ahora y nombra Proyecto Felisberto antes que ninguna: “Es difícil que vuelva a hacer algo así, porque fue un espectáculo de un preciosismo, de un trabajo increíble; ese equipo de 30 personas, la casa montada, espectadores circulando, cuatro dramaturgos, vestuario de época… cine”. Aunque fueron pocos quienes pudieron verlo, quedó registrado y Percovich piensa donar la filmación al Centro de Investigación, Documentación y Difusión de las Artes Escénicas.
La memoria emotiva construye un podio de favoritos, por sus “componentes especiales”, con El vampiro en el Jockey: “Haberlo hecho en plena crisis, Gerardo Grieco era el productor, haber imaginado 12 pisos de un edificio haciendo un vampiro, con Roberto Suárez de protagonista, fue uno de esos delirios”, apunta.
“Después, por supuesto, le tengo un enorme agradecimiento y afecto a Bodas de sangre, porque fue mi primer espectáculo en el Solís, con la Comedia Nacional, pero sobre todo la despedida de Estela [Medina], haciendo Lorca y el escándalo que provocó. Para mi carrera fue muy bueno, me colocó en un lugar muy interesante en la escena uruguaya”, recuerda. “Y después, siempre por amor, porque éramos muy jóvenes, Destino de dos cosas o tres, que hicimos en la estación de trenes de Colón, con Suárez y Troncoso, que estaban en su etapa más under, en el medio de la noche, con el frío, armando y desarmando. O sea, estábamos mal de la cabeza, pero lo hicimos y fue precioso”.
Fiesta patria. Viernes a las 19.00 y sábados a las 12.00 hasta el 13 de setiembre en el Museo Cabildo. Entradas a $ 450 en RedTickets. 2x1 para la diaria. Para ingresar hay dos tramos de escaleras.
viernes, 25 de abril de 2025
Estreno 4 de julio de 2025: "Fiesta Patria" en el Museo Cabildo. Funciones viernes 19.00 horas y sábados 12.00 horas
Fiesta Patria
Concepto y Dirección Mariana Percovich
Elenco
Nandhi Abad, Carolina Eizmendi , Ximena Echevarria , Jonathan Parada, Juan Carlos Pereyra , Susana Souto, Valeria Vega Santos, German Weinberg
Participación en audiovisual: María José Coitiño (Majunusa)
Equipo de diseño: Vestuario y objetos Alondra Pereira. Sonido: Miguel Angel Nieto. Iluminación: Inés Iglesias. Espacio escénico: Mariana Percovich
Equipo de producción: Volcana Uy: Daniela Pauletti y Victoria Drandich.
Diseño Gráfico: Florencia Mirza
Foto fija Nairí Aharonián
Asesores: Alejandra Colette Spinelli (folclore), Sara Sabah (canto) Sofía Dibarboure (Lengua Uruguaya de Señas)
Agradecimientos: Museo Histórico Cabildo, funcionarios y Directora Rosana Carrete.Federico Graña, Stela Elizaga IMPLOSIVO Escuela de teatro. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (Udelar). Gustavo Remedi. Eli Almic. Felipe Ipar.
VER SI FALTAN
“Fiesta Patria” es un trabajo de investigación escénica de sitio específico sobre la identidad nacional uruguaya fundacional, sus mitologías y traumas sin resolver, en el contexto del Bicentenario de la Declaratoria de la Independencia del Uruguay. El equipo trata de mostrar en la escena diversas heridas en relación a la idea de la Patria. El trabajo parte de una propuesta conceptual que interpreta el documento, los clichés, y las mitologías, mediante el lenguaje teatral, corporal, musical, en un sitio histórico fundacional como espacio marco y espacio de sentido. Nos proponemos recorrer y dialogar con un Uruguay que siempre será imaginario y re creado desde el lugar que ocupamos en el mundo.
Cada actriz y actor ha creado su propio recorrido y sus opiniones en relación a los materiales investigados, y propuso sus propios documentos. La dirección propuso el espacio y el estilo de teatralidad, pero la actuación construye su dramaturgia personal y colectiva. El proceso de trabajo de investigación y montaje se desarrolló entre julio de 2024 y julio de 2025.
martes, 19 de noviembre de 2024
Cuerpos atravesados por Ana Laura Barrios Brecha
Cuerpos atravesados
20 octubre, 2023 BRECHA
En las últimas semanas, se han presentado en Montevideo algunas propuestas de teatro inmersivo, que ocupan diversos espacios de la ciudad y permiten al público posicionar la mirada cotidiana desde otro lugar. Es el caso del proyecto Los derechos de la salud, que está a cargo del Núcleo de Investigación de Cultura Visual de la Facultad de Artes de la Universidad de la República, en colaboración con el Hospital de Clínicas. El espacio ocupado por la intervención fue el antiguo Museo de Anatomía Patológica del Hospital, que contiene materiales que aluden a la medicina, evidenciando el enfoque sobre la salud y la enfermedad que se reproduce cada día en el ambiente hospitalario.
La serie de instalaciones toma como punto de partida el texto de Florencio Sánchez, publicado en 1907. De la investigación participaron, en una primera etapa, la actriz Susana Souto y la dramaturga y directora Mariana Percovich: ambas han vivenciado, en los últimos tiempos, intensas experiencias con la salud desde diferentes roles, como pacientes y como cuidadoras. Ellas trabajaron con Karen de los Santos y Florencia Lindner; Florencia cuenta con importantes trabajos anteriores de intervención en espacios no convencionales, como Habitación 105 y Lado B.
La búsqueda del equipo reunió a un grupo de performers que pudieran identificarse con el personaje de Luisa, del texto de Sánchez, y que se hubieran enfrentado recientemente, desde algún punto de vista, a la dicotomía salud/enfermedad. El resultado de la investigación derivó en un conjunto de estaciones en las que los performers están presentes mientras el público transita sus historias. En un primer recorrido, los espectadores se encuentran con códigos QR que los llevan a diversos textos sobre los estados de salud/enfermedad que atraviesan la experiencia de los artistas; de ahí en más, ni el tránsito del público ni el vínculo con él está pautado por reglas claras, pero el acercamiento se vuelve natural y la experiencia inmersiva comienza a tomar forma. Los artistas dialogan con el público y responden espontáneamente a preguntas o intervenciones.
Percovich cuenta sobre los detalles de la investigación con su computadora en la falda. Expone los insumos que fueron llevando al equipo a interesarse por esta temática mientras detalla su experiencia personal con la enfermedad y el dolor. «Soy el caso 16», comenta mientras señala el QR que contiene su texto. Entre otros artistas, del montaje también participan Ximena González, egresada de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático, que logra un vínculo muy cercano con sus interlocutores, y el primer egresado de la Licenciatura en Danza, quien presenta su caso vinculado a los trastornos alimenticios. El objetivo del equipo es ahondar en el nexo entre el arte y los derechos humanos, y este es el primer proyecto de un colectivo que espera continuar trabajando en el futuro.
A su vez, hay un vínculo cercano del equipo con los funcionarios del Hospital de Clínicas, ya que la intervención se planteó en conjunto con Fernando Miranda, el decano de la Facultad de Artes, y es un proyecto universitario. De la performance forman parte objetos e historias vinculados al hospital, y muchos de los funcionarios se hacen presentes, incluido el coro, que logra un cierre conmovedor con varios de sus participantes evocando la figura de los cuidadores.
La experiencia termina convirtiéndose en una mirada cercana sobre la dolencia del otro. Busca y logra una empatía y comunión con estas historias, que muestran la continua marginación de los cuerpos atravesados por el dolor. En ese sentido, invita a reflexionar sobre las formas en las que se aborda la enfermedad desde las instituciones y sobre cómo varían los recursos para afrontarla en la vida privada y familiar. Así, deja entrever las falencias o carencias en el abordaje socioemocional de la persona enferma, a la vez que resalta la figura de los cuidadores como sostén de los pacientes en estado de vulnerabilidad. Sin ser un espectáculo convencional, tampoco se define bajo ningún formato, pero se acerca a la instalación y es el puntapié para gestar formas narrativas nuevas, originales, nuestras.
lunes, 4 de septiembre de 2023
Obras en gira Medea del Olimar
“Apretar el flaco cuello, de la flacucha, de la yegüita nerviosa mientras dormía fue sencillo, fue personal, fue justo. Eso que había salido de mí, debía dejar de respirar”, relata la protagonista de Medea del Olimar, un monólogo de la dramaturga uruguaya Mariana Percovich basado en un hecho real: el asesinato de una niña de seis años en manos de su madre, ocurrido en 2008 en Cerro Chato. Este fin de semana la obra vuelve a las tablas de la mano de Pandora, un colectivo de teatro independiente de Maldonado, integrado por cinco mujeres.
Vimos en Medea a esa mujer que se encontraba en el lugar de víctima y a la vez de victimaria. Una mujer rural, marginalizada, excluida y con toda una vida atrás”, expresó Fernanda Brena, directora de la obra. El “bombardeo de imágenes” y la profundidad poética de Percovich la cautivaron. Pronto se encontró creando cuadros en su cabeza, imaginando su versión de Medea.
2020 al 2015 Directora de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Montevideo
Mariana Percovich y sus planes para la Dirección de Cultura de la Intendencia de Montevideo.
La dramaturga y docente Mariana Percovich asumió como directora de Cultura de la Intendencia de Montevideo (IM) el jueves, luego de haber dirigido la EMAD (Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático) durante dos períodos (2004-2007 y 2012-2015) y de coordinar el área de Artes Escénicas del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en el transcurso de cuatro años, antes de que se creara el Instituto Nacional de Artes Escénicas.
OPERA MARIA DE BUENOS AIRES en el SODRE
Con libreto de Horacio Ferrer (poeta e historiador del tango uruguayo, nacionalizado argentino, que falleció en 2014) y música de Astor Piazzolla (considerado uno de los músicos más importantes del siglo XX), María de Buenos Aires mezcla los estilos y las sensibilidades de estos dos extraordinarios artistas bajo la mirada de Mariana Percovich que trabaja, con sus obras, desde una lectura de género y revisando el lugar de las mujeres en el tango.
Según la directora, “se cuestiona la idea de que la audiencia femenina del tango es simplemente masoquista o auto-destructiva”. Los cruces de género de bailarines y bailarinas, los aspectos religiosos, los homenajes a dos artistas claves del teatro y las artes visuales del siglo XX -el polaco Tadeuz Kantor y el alemán Bertolt Brecht-, la estética de la estampita porteña y la iconografía popular de la calle en el vía crucis que Ferrer y Piazzolla presentan, serán líneas a seguir por una puesta que como nos tiene acostumbrados la directora y dramaturga uruguaya se arriesga en comprometer a los y las espectadores a tomar partido en cada cuadro sobre los derroteros de María, como el tango y la bellísima música de Piazzolla y el alucinado texto de Ferrer lo plantean.
| Directora Escénica | Mariana Percovich |
| Asistentes de dirección | Bruno Contenti y Ximena Echevarria |
| Diseño de escenografía e Iluminación | Claudia Sánchez |
| Diseño de vestuario Stage Manager Maestra interna Coreografía Asistentes de coreografía | Cecilia Parra Rosalía Garcia Marianieves Sánchez María Inés Camou Rodrigo Fleitas, Aníbal Orcoyen |
| Producción | Auditorio Nacional del Sodre |
| Equipo de gestión | |
| Dirección Ejecutiva | Pierina Lavanca |
| Coordinación | Germán Álvarez |
| Administración | Florencia de Armas |
| Artistas en escena | |
| Solistas | Pinocho Routin (El Duende) Patricia Cangemi (Maria de Buenos Aires) Manuela Hernández (Maria de Buenos Aires, 12.11) Gerardo Marandino (La voz de un payador, Porteño gorrión con sueño, Ladrón antiguo mayor, Analista primero, Una voz de ese domingo) Eva Wolff (Bandoneón) |
| Director Musical | Gerardo Moreira |
| Conjunto Nacional de Música de Cámara – CNMC | Juan Sebastián Cannavó (primer violín) Clara Kruk (segundo violín) Stella Maris González (viola) Rodrigo Riera (violoncello) Javier Toledo (piano)
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| Músicos invitados | Ernesto Tarduña (guitarra) Juan Chilindrón (contrabajo)
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| Músicos invitados Ossodre | Margarita González (flauta) Mike Hinkediker (percusión) Guillermo Matchulat (percusión)
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| Cuerpo de Baile Ballet Nacional del Sodre: | Walkiria Weber Oscar Escudero
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| Elenco de bailarines de Tango (ENFAS) | Guadalupe Prince Victoria Cocchiararo María Eugenia Basci Fiorella Vallejo Lucía Morales Abigail Álvarez Guillermo Puentes Richard Camejo Jonathan Pereira Alfredo Viera Aníbal Orcoyen (docente ENFAS) |
La producción agradece especialmente a la artista plástica Virginia Patrone por el uso de las obras de su colección “El objeto del tango” en esta puesta en escena de María de Buenos Aires
Mis espectáculos
"Te casarás en América" de Mariana Percovich y Miguel Rohmer. Estreno: Espacio no convencional: Sinagoga Húngara, Montevideo. Uruguay.
Funciones: Festival Internacional de Teatro de Londrina.
Centro Cultural de San Pablo (Brasil).
Temporada en Versus Teatro de Barcelona y Madrid(España).
"Destino de dos cosas o de tres" de Rafael Sprégelburd(Argentina) Estreno: Espacio no convencional: Estación de trenes de Colón, Uruguay.
1997:
"Juego de Damas Crueles" de Alejandro Tantanián (Argentina). Estreno: Espacio no convencional: Caballerizas del Museo Blanes.
Recibe subsidio del Ministerio de Educación y Cultura como directora emergente.
Florencio a la Mejor Dirección de teatro del año, Florencio al Mejor Espectáculo del año, Florencio a la Mejor Escenografía Nominaciones: Mejor Actriz Secundaria, Florencio revelación teatral, Iluminación, Vestuario y Música.
Funciones: Primer Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires, Argentina
Festival Internacional de Teatro de Porto Alegre, Brasil.
1998:
"Extraviada" de Mariana Percovich.
Estreno: Teatro Circular de Montevideo, Ciclo de Dramaturgos Nacionales Inéditos.
Premio Morosoli de Plata en Dramaturgia.
Funciones: Festival Teatro y Memoria de La Plata, Argentina. Abuelas de Plaza de Mayo.
"Cabaret Urdapilleta" sobre textos de Alejandro Urdapilleta (Argentina). Estreno Espacio Milenio.
"Alicia Underground" versión de Mariana Percovich sobre Lewis Carroll
Estreno: Espacio no convencional: Apertura del Espacio Notariado. Producción de Casa de Comedias, MEC
1999:
"Cenizas en mi corazón" de Mariana Percovich
Estreno: Espacio no convencional: Salón de baile del Hotel Cervantes
Premio de Dramaturgia no convencional, en espacios no convencionales del Ministerio de Educación y Cultura
“Ashes in my heart” de Mariana Percovich. Semimontado de la autora con elenco del Royal Court Theatre. London. International Residency for emerging playwrights and directors.
2000:
"Ayax" de Heiner Muller, (Alemania)
Producción y estreno del Instituto Goethe, en Uruguay
En Montevideo: Instituto Goethe. El Galpón Sala Cero. Teatro Circular, Sala 1.
Ateneo de Salto. Uruguay.
Festival Internacional de Londrina, Brasil
Temporada en Festival Teatro a Mil. Teatro San Ginés. Santiago de Chile
Cinco nominaciones para los Premios Florencio de la Crítica:
Mejor Directora, Mejor Espectáculo, Mejor Banda de Sonido, Mejor Iluminación y Mejor Actor.
Semimontaje de textos Alejandro Tantanián.
Festival Latinoamericano de Teatro de Córdoba. Producción del Festival. Espacio no convencional.
2001:
"Marleni" de Thea Dorm, (Alemania)
Estreno y producción, Instituto Goethe, Montevideo.
Temporada en Teatro Circular de Montevideo, Sala 1.
"Atentados" de Martin Crimp,(Inglaterra)
Estreno y producción de la Comedia Nacional, Sala Verdi.
Premio Florencio al Mejor Elenco del año
“Proyecto Feria” de Mariana Percovich. Proyecto de Intervención urbana. Producción del Festival Internacional de Teatro de Córdoba, Argentina. Mercados de la ciudad de Córdoba.
2001:
"El Vampiro en el Jockey" de Ana Solari (Uruguay)
Estreno: Espacio no convencional: Palacio Jockey Club, puesta en escena en los doce pisos del edificio.
Seis nominaciones para los Premios Florencio de la Crítica: Mejor Espectáculo del Año, Mejor Directora, Mejor Actor de Reparto Mejor Iluminación, Mejor Texto de Autor Nacional,
Premio Florencio al Mejor Vestuario del año.
2002:
"Proyecto Feria" de Mariana Percovich
(Posgrado Escuela Municipal de Arte Dramático,EMAD y Comedia Nacional.
Treinta Mercados vecinales de la ciudad de Montevideo.
Festival Teatro a Mil. Santiago de Chile y Valparaíso
2003:
“Yocasta” de Mariana Percovich
Estreno: Espacio no convencional: Espacio Cervantes, Montevideo
Festival Internacional de Teatro de Londrina, Brasil
Siete nominaciones para los Premios Florencio de la Crítica: Mejor Espectáculo, Mejor Dirección, Mejor Texto de Autor Nacional, Mejor Banda de Sonido, Mejor Iluminación.
Premio a Mejor Escenografía y Mejor Actriz .
2004:
"Medea Material" de Heiner Muller (Alemania)
Producción y estreno de Teatro de Comedia de Paraná, Brasil, Teatro Guaira de Curitiba, y gira regional.
Premio Gralha Azul a Mejor Iluminación del año.
Nominaciones a Mejor Escenografía, Banda de Sonido y Maquillaje.
"Las mil y una noches" Cuento: La triste y terrible historia de la Princesa Noshatu y sus amores incestuosos de Mariana Percovich
Espectáculo de ocho directores. Producción de la Comedia Nacional. Teatro Solís de Montevideo.
Premio Iris a Dirección de Percovich.
2007:
“Playa Desierta” de Mariana Percovich, sobre M. Duras
Estreno: Apertura de Sala Alternativa Under Movie, Producción de Movie Center.
“Barcelona, mapa de sombras" de Lluisa Cunillé. Versión de radioteatro. LADDRA Centro Cultural de España.
“Matar y Comer” de Mariana Percovich. Performance. Centro MEC. Intervención teatral a la Instalación El Banquete Oriental de Alejandro Palomeque. Plataforma MEC.
2008:
“Bodas de Sangre” de Federico García Lorca. Versión y Dirección. Comedia Nacional. Teatro Solís.
“Proyecto SIA” (Sistema Interactivo de Artes). Textos de Mariana Percovich. Estreno Centro Cultural de España.
Funciones en las ciudades de Florida. Paysandú. Salto. Maldonado. Compañía COMPLOT.
“Una lluvia irlandesa” de Josep Pere Peyró. Estreno Vieja Farmacia Solís. Compañía COMPLOT.
“Extraviada” de Mariana Percovich. Dir. Jeanne Champagne. Théàtre Ouvert. Paris. Francia. Traduction Guy Lavigerie. Mise en space. EPAT.
2003: “Divas” Coréografo Martin Inthamoussu. 2003 "Proyecto Niños de La Calle". Sobre idea y concecpción de Percovich. Dirección de Martín Romanelli, Festival Internacional de Córdoba, Argentina. 2004: “Cuando anochezca” Coreógrafo Martín Inthamoussu. 2009- Curadora de montaje de "Autopsia" proyecto de Martín Inthamoussù. COMPLOT. 2011. Dramaturgia de uno de los tramos de "Virtuosos" de Martín Inthamoussú.













